Ago 7, 2018

JOVEN INDÍGENA, UN TALENTO PARA EL POSCONFLICTO

Frank Arcila Piaguaje, indígena del Putumayo, joven de 20 años, estudiante de 4to semestre de Bellas Artes de la Universidad industrial de Santander elaboró un mural en la plaza de mercado de Algeciras, Huila, con el apoyo de la Campaña Colombiana contra Minas -CCCM, Equipo de desminadores de la CCCM, niños y niñas de las instituciones educativas y personas en proceso de reintegración. Alrededor de 40 personas interactuaron con la obra del artista en el proceso de construcción durante tres días. Esta obra está enmarcada en la celebración de las comunidades algecireñas por la entrega de zonas desminadas por el Equipo de Desminadores de la CCCM los días 3 y 4 de agosto del 2018.

Se refleja en la obra la indumentaria pesada y el uniforme lleno de placas que protegen al desminador de una explosión. La posición incómoda para desactivar la mina antipersonal que es tal vez la genuflexión para reconciliarnos con la tierra, para retirar la siembra de un arma que genera tanto dolor en nuestros campos. Hace homenaje a los hombres y mujeres que están comprometidos con el país. Es el compromiso de un Colombiano que no quiere una tragedia más. Único observador que está frente a frente con un depredador de la guerra, mientras siente su propia respiración al interior del casco, la gota que se desliza y atraviesa su rostro y las palpitaciones de su corazón. En medio de la misión el tiempo parece que se detuviera, la adrenalina y el bombeo del corazón aumentan y solo una pequeña distracción se atraviesa y apacigua sus miedos, el vuelo de una mariposa plateada, una que los desminadores de Algeciras, Huila, describen como uno de los seres más hermosos visto por ellos. Esa misma que acompaña su labor y que nos invita a iniciar una transformación con el canto del pájaro, de las aves. Una fauna inexplorada que se eleva a la espera de ser descubierta tras el sonido de una detonación que neutraliza el artefacto explosivo.  Animales en peligro de extinción como venados y osos huyen tras el estruendo y los armadillos corren a sus madrigueras. La satisfacción del deber cumplido, una sonrisa del desminador y un pulgar arriba.

Escuchar a las comunidades y estas historias de los desminadores es parte del trabajo del artista para captar la esencia de su trabajo, los sueños y anhelos de cómo vivir en sus territorios. Una realidad que percibe el artista y expresa en su obra elevando a otros estadios el espíritu y los sentidos. Es una obra que integra la labor del desminador, que valora su quehacer dentro de la comunidad, resaltando el camino a la transformación de las comunidades. Tal vez, el desminador que pinta de gris es también la mariposa plateada que cumple una labor humanitaria que trasciende, que promueve en las comunidades campesinas la confianza en la región, esa confianza que eleva la producción, mejora la calidad de vida, promoviendo así el desarrollo.

Sin embargo, el protagonista de la obra es el campesino quien con su ardua labor en el campo tiene la satisfacción de una nueva cosecha. Representada con el café como uno de los productos de la región, una cosecha que lo dignifica, que es pagada a buen precio y que mejora las condiciones de vida de su familia y de su comunidad.

Esta obra en el contexto del posconflicto nos muestra que el arte tiene la habilidad de reflejar una realidad y desde ahí ayuda a sanarnos. Necesitamos al artista para identificar “mariposas plateadas”, esos héroes anónimos que con su convicción y su misión ayuden a transformar realidades, a transformar silenciosamente este país en territorios de paz.

Guillermo Alexander Gil Sayer

Representante de la ODV Campaña Colombiana contra Minas a la Mesa Nacional de Víctimas y representante legal de la Fundación Sayer.

Share on FacebookTweet about this on Twitter