Jun 5, 2019

La alianza militar Sirio-Rusa mata civiles

La operación militar conjunta Ruso-Siria ha utilizado armas que se encuentran prohibidas internacionalmente y otras indiscriminadas en ataques ilegales contra civiles en el noroeste de Siria en las últimas semanas, dijo hoy Human Rights Watch.

Según las Naciones Unidas, el área alberga a 3 millones de civiles, de los cuales al menos la mitad habían sido desplazados de otros lugares de Siria.

Desde el 26 de abril de 2019, la alianza militar Sirio-Rusa ha llevado a cabo cientos de ataques TODOS LOS DÍAS en las zonas de las gobernaciones de Idlib, Hama y Alepo bajo el control de grupos antigubernamentales, matando a unos 200 civiles, incluidos 20 niños. La alianza ha utilizado municiones de racimo (que están prohibidas) y armas incendiarias en los ataques, junto con grandes armas explosivas lanzadas desde el aire con efectos de área amplia, incluyendo “bombas de barril” en áreas civiles densamente pobladas, según informes de personal de primera respuesta, testigos y fuentes abiertas.

El 17 de mayo, el Consejo de Seguridad de la ONU celebró una segunda reunión de emergencia para discutir la situación en el noroeste de Siria, pero no identificó una manera de proteger a los civiles allí.

“La alianza militar Sirio-Rusa está utilizando un cóctel de armas prohibidas internacionalmente e indiscriminadas en una población civil atrapada”, dijo Lama Fakih, director interino de Medio Oriente en Human Rights Watch. “Rusia ha abusado de su posición en el Consejo de Seguridad de la ONU para protegerse a sí misma y a su aliado en Damasco, y continuar con estos abusos en contra de civiles”.

La lucha se intensificó en la región en abril después de un alto el fuego de seis meses. Rusia ha brindado apoyo militar y político al gobierno Sirio, mientras, bombardeó más de 20 establecimientos de salud fuera de servicio desde el 26 de abril, incluidos aquellos cuyas coordenadas se habían proporcionado a la ONU y a Rusia con el propósito explícito de protegerlos. Los informes de noticias del 26 de mayo informaron que Turquía estaba armando combatientes antigubernamentales, en respuesta a los continuos ataques Ruso-Sirios.

En las últimas tres semanas, socorristas y activistas han documentado públicamente al menos 10 ataques con cohetes de municiones de racimo Uragan de 220 mm, además de ataques con armas incendiarias en cohetes desde el aire, junto con otros ataques indiscriminados contra civiles. Human Rights Watch investigó un ataque de municiones de racimo el 19 de mayo y un segundo ataque con una gran bomba lanzada desde el aire el 23 de mayo, revisó material de código abierto e hizo entrevistas durante tres ataques con armas incendiarias el 13 , 25 y 26 de mayo 

Los ataques del 19 de mayo y el 23 de mayo mataron al menos a 13 personas, incluidos 3 niños, según testigos locales y personal de primera respuesta.

Las municiones en racimo pueden ser disparadas desde tierra por sistemas de artillería, cohetes y proyectiles, o lanzadas desde aviones. Por lo general, se abren en el aire y dispersan varias bombas pequeñas o submuniciones en un área amplia. Muchas submuniciones no explotan en el impacto inicial, dejando a su paso Municones Sin Explosionar que pueden mutilar y matar como minas terrestres durante años.

Las armas incendiarias, que producen calor y fuego a través de la reacción química de una sustancia inflamable, causan quemaduras insoportables y destruyen hogares y otras estructuras civiles. Como lo dijo un testigo de un ataque con municiones de racimo el 23 de mayo en Kafr Nabl: “Las municiones en racimo son las peores, porque se usan con la intención de dañar principalmente a los humanos. Te cae toda la metralla y luego, si no explotan, queda el riesgo: evita que te muevas en tu propia casa ”.

Se encontraron varias submuniciones de fragmentación 9N235 de los cohetes de municiones en racimo Uragan en el sitio del ataque que no habían estallado en el impacto, basados en imágenes proporcionadas y revisadas por Human Rights Watch.

La Convención de 2008 sobre Municiones en Racimo prohíbe el uso de municiones en racimo, mientras que el Protocolo III de la Convención sobre Armas Convencionales (CCW) prohíbe ciertos usos de armas incendiarias. Rusia y Siria no se encuentran entre los 120 países que han prohibido las municiones de racimo, más sin embargo Rusia es parte del protocolo CCW sobre armas incendiarias.

Human Rights Watch también revisó el material de código abierto compartido por los socorristas y activistas después del ataque con armas incendiarias del 25 de mayo en Khan Sheikhoun, Idlib. Human Rights Watch evaluó una serie temporal de imágenes satelitales e identificó extensos daños por el fuego en tierras agrícolas a lo largo del lado occidental de Khan Sheikhoun, en consonancia con el video y el testimonio estos daños midieron aproximadamente 175,000 metros cuadrados en el área total y fueron el resultado de incendios intensos ocurridos dentro de un período de 24 horas entre la mañana del 24 al 25 de mayo de 2019.

Los socorristas, periodistas y activistas también informaron sobre los ataques con armas incendiarias del 13 y 26 de mayo contra Kafr Zita en la gobernación de Hama. Human Rights Watch revisó los videos disponibles públicamente, que nuevamente mostraban las cápsulas incendiarias en llamas que caían al suelo. Las organizaciones locales de derechos humanos confirmaron que se produjeron ataques con armas incendiarias en esas dos fechas en Kafr Zita. Con la frontera Turca cerrada, y no quedando otras áreas bajo el control de los grupos antigubernamentales, los civiles en las áreas afectadas que temen la persecución en áreas controladas por el gobierno no tienen a dónde huir de la violencia. Mientras Rusia y Siria anunciaron la creación de dos corredores humanitarios desde Idlib, los residentes dijeron a Human Rights Watch que no quieren evacuar a áreas controladas por el gobierno por temor a la persecución. Los residentes también dijeron que no tenían dinero para refugio y transporte para mudarse a áreas más seguras dentro o fuera de Siria.

Como miembro de la operación militar conjunta, Rusia es también responsable de los ataques ilegales del gobierno Sirio. Proporcionar armas o apoyo material a un país o actor no estatal sabiendo que es probable que las use en una violación grave del derecho internacional es un gran riesgo de complicidad para quien provee y le convierte en simpatizante. Rusia debe instar a su aliado a detener inmediatamente los ataques ilegales y el uso de armas prohibidas. Rusia ha utilizado su veto para impedir que el Consejo de Seguridad de la ONU adopte medidas significativas para proteger a los civiles de ataques ilegales en Siria. Los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU y los países interesados ​​deben dejar claro a todas las partes en el conflicto que no habrá una negociación, siempre y cuando la alianza Ruso-Siria emplee estas tácticas ilegales, y que los responsables de las violaciones sean detenidos.

Otros países condenaron ampliamente el uso de armas incendiarias en Siria en la reunión de Noviembre de 2018 de la Convención sobre Armas Convencionales. Más de una docenaB de países trataron de dedicar tiempo en reuniones para discutir sus preocupaciones y cómo prevenir el sufrimiento humano de estas armas crueles, que queman a sus víctimas y provocan incendios que destruyen la infraestructura. Sin embargo, Rusia bloqueó las propuestas para mantener el Protocolo III del tratado sobre armas incendiarias en la agenda para 2019.

Rusia también evitó otras consideraciones sobre preocupaciones humanitarias apremiantes acerca del uso de otras armas, como las minas anti vehículos. “Lo que está sucediendo en Idlib hoy es el último capítulo de ocho años de fracaso por proteger a los civiles en Siria”, dijo Fakih. “Pero para garantizar que el acto final no sea la tragedia que estamos anticipando, el Consejo de Seguridad y los países miembros de la ONU deben indicar a Rusia que tendrá un alto costo si no detiene estos ataques ilegales”.