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Garantías para la vida y la resiliencia – una invitación a la reflexión

El pasado 21 de febrero sobre las 4:30 de la tarde en la vereda Palmarito,  municipio de Fortul, en el departamento de Arauca, Guillermo Murcia sobreviviente de Mina Antipersonal, presidente de la Asociación  por la Dignidad y la Paz ASODIGPAZ asociación ganadora del premio Camina 2020 y aspirante a una de las 16 curules de circunscripción especial resultantes del proceso de paz, fue interceptado por hombres armados quienes se lo llevaron junto a su equipo de trabajo a rumbo desconocido. No obstante, tras un esfuerzo enorme de difusión y exigencia de respeto a la vida y la dignidad, de parte de asociaciones de sobrevivientes, organizaciones no gubernamentales, agentes de cooperación internacional, instituciones de derechos humanos nacionales e internacionales Guillermo fue liberado en horas de la noche junto a su equipo de trabajo.

El desenlace de la situación no deja dolor, no obstante hace visible la necesidad absoluta de buscar alternativas NO violentas (ni mucho menos armadas) de resolución de los conflictos, la búsqueda del respeto por los derechos de las comunidades civiles y la defensa de la vida y la dignidad humana en todo escenario y situación. 

Las personas sobrevivientes y supervivientes del conflicto armado, que se aventuran a los procesos de reconstrucción de sus comunidades desde la resiliencia y la esperanza de la paz, deben contar con todo el respeto y garantías para el desarrollo de sus actividades democráticas. Aun en contextos de conflicto armado todas las partes deben respetar la vida, dignidad y libertad de las comunidades, especialmente aquellas que trabajan desde el reconocimiento de su realidad y la esperanza de la no repetición. 

Actualmente, con la información disponible, Guillermo Murcia es el único sobreviviente de minas antipersonal aspirando a alguna de las 16 curules de paz para el Congreso de la República. El número podría ser mayor, ya que hay reconocidas al menos 16 organizaciones de sobrevivientes a nivel nacional; no obstante, la burocratización de las inscripciones que hacen más difícil el proceso anudado al temor latente de exponer su vida en defensa de la misma ha alejado a muchos sobrevivientes de este camino. 

Los y las líderes de iniciativas asociativas de sobrevivientes de Minas Antipersonal, de víctimas del conflicto armado, de mujeres, de jóvenes tienen un mayor nivel de riesgo en zonas fuertemente afectadas por el conflicto armado y con presencia recurrente de actores armados, en la medida en la que son más visibles y gracias a sus esfuerzos y actividades llegan a más personas y porque en caso de que desaparezcan, producen un daño enorme al ejercicio de los derechos fundamentales de las asociaciones.

Exhortamos a todos los grupos armados a respetar el derecho internacional humanitario y al gobierno en su nivel local, regional y nacional a ofrecer más garantías para la vida y la resiliencia. Como organización anhelamos que buscar la paz, la construcción de una sociedad desde la resiliencia y la dignidad, no siga costando la vida de las y los colombianos, recordamos nuestro apoyo sincero a las organizaciones y asociatividades de sobrevivientes que buscan ademas de la reivindicación de sus derechos la transformación de sus territorios

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