Oct 19, 2015

Human Rights Watch documenta el uso de municiones en racimo rusas en Siria

Submunición SPBE de fabricación rusa encontrada en el campo cerca del poblado Kafr Halab, Siria, 6 de octubre de 2015 © 2015 Shaam News Network
Submunición SPBE de fabricación rusa encontrada en el campo cerca del poblado Kafr Halab, Siria, 6 de octubre de 2015 © 2015 Shaam News Network

Tras el comienzo de la campaña militar rusa en territorio sirio el pasado 30 de septiembre, Human Rights Watch ha documentado el uso de un tipo avanzado de munición en racimo fabricado en Rusia en un ataque aéreo al suroeste de Alepo, el 4 de octubre de 2015.

Esta es la primera vez que se encuentra en Siria este tipo de munición en racimo con submunición SPBE, que contienen un sensor en la espoleta, dispositivo integrado en un proyectil que inicia la detonación de su carga después de ser disparado.

Aún así, y con base en esta evidencia disponible, HRW manifestó que no es posible concluir si Rusia está utilizando municiones en racimo en Siria o si las está proporcionando a la Fuerza Aérea siria. En el pasado, las fuerzas del Gobierno sirias ya usaron otros tipos de bombas en racimo de fabricación rusa.

Las municiones en racimo son armas lanzadas desde un avión, con artillería o con misiles, que constan de un contenedor que se abre en el aire y dispersa submuniciones explosivas o “bombetas” sobre una amplia área. Algunos modelos pueden contener y liberar más de 600 submuniciones que están diseñadas para estallar al impactar contra el suelo. Los ataques con este arma tienen un gran efecto indiscriminado sobre la población civil y dejan tras de sí, submuniciones sin estallar que permanecen en el subsuelo y se convierten en una amenaza mortal para los civiles mucho tiempo después de haber sido lanzadas.

Las fotografías, tomadas en el campo, cerca del pueblo de Kafr Halab, y publicadas en las redes sociales y medios locales el pasado 6 de octubre, muestran restos de submuniciones SPBE con un sensor en la espoleta del proyectil. El arma, producida en Rusia, desciende de un paracaídas y está diseñada para destruir vehículos blindados, después de ser encontrados por un sistema de localización.

Los vídeos publicados en la red por un medio de comunicación local dos días antes, también muestran en la misma área, explosiones en el aire concordantes con los ataques con submuniciones SPBE. Pese a todo, no se han reportado víctimas cerca de Kafr Halab.

Las submuniciones SPBE descienden con un paracaídas y están diseñadas para detectar vehículos blindados. © 2015 Shaam News Network
Las submuniciones SPBE descienden con un paracaídas y están diseñadas para detectar vehículos blindados. © 2015 Shaam News Network

Las municiones en racimo son usadas en Siria desde el año 2012, cuando las fuerzas  gubernamentales del país árabe comenzaron a utilizarlas desde el aire contra la población. También se ha constatado el uso de este arma en Siria por parte del grupo armado no estatal Estado Islámico en el año 2014.

La Coalición contra las Municiones en Racimo (CMC, por su sigla en inglés) ha mostrado su preocupación por este caso y ya ha hecho un llamado tanto a Rusia como a Siria para pedir que se abstengan de usar este arma prohibida internacionalmente y se unan a la Convención sobre las Municiones en Racimo.

En una carta enviada dos días después del inicio de las acciones militares rusas en Siria, la CMC instó a este último país a no usar este arma, dado su carácter indiscriminado e impacto desproporcionado sobre la población civil. Del mismo modo, la CMC ha pedido en repetidas ocasiones desde 2012 que Siria también cese en su uso.

En el último año, Rusia ha sumado su voz a la de decenas de Estados que expresaron su preocupación por el uso de municiones en racimo en Sudán (Resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas de junio de 2015) y Ucrania (Primera Comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre Desarme y Seguridad Internacional, octubre 2014).

Hasta la fecha, 118 Estados se han adherido a la Convención sobre Municiones en Racimo, de los cuales 98 son Estados parte, entre ellos Colombia.

Ver el reporte completo de Human Rights Watch

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