Oct 27, 2015

Cinco años con la Convención sobre las Municiones en Racimo

Primera Conferencia de Revisión de la Convención sobre Municiones en Racimo (Dubrovnik, Croacia, septiembre 2015). Foto Sehlac

Por Pía Devoto, titular de la red Seguridad Humana en Latinoamérica y el Caribe (Sehlac)

Siria, Yemen y Sudán del Sur son la triste muestra de lo que causan las municiones en racimo cuando son usadas y también, cuando fallan y quedan abandonadas en el terreno.

La Convención sobre las Municiones en Racimo cuenta hoy con 98 Estados parte y 20 signatarios que se reunieron los primeros días de septiembre en Croacia (país ampliamente contaminado por estas bombas) para la Primera Conferencia de Revisión de la Convención. Allí se evaluaron los avances y se establecieron metas a futuro para su efectiva implementación y ampliar la universalización. Croacia fue también una oportunidad para que la comunidad internacional condenara enérgicamente su uso.

Según el Monitor de Municiones en Racimo, en los primeros 5 años de la Convención, se han salvado vidas y su uso ha generado gran preocupación. En Libia, Sudán Siria, Yemen y Ucrania se ha comprobado una vez más que los civiles continúan siendo los más afectados por el uso de municiones en racimo: el porcentaje de civiles asciende al 92% y, de ese número, el 50 % son niños.

Ninguno de los 117 Estados parte y signatarios ha utilizado municiones en racimo desde 2010 ni ha estado involucrado en actividades prohibidas por la Convención, se han destruido 1.3 millones de municiones en racimo y 160 millones de submuniciones, se han limpiado 255 km2 y, haciendo honor al pilar de la Convención, miles de víctimas han sido asistidas.

La Conferencia de Revisión concluyó con el compromiso político de “trabajar hacia un mundo libre del sufrimiento, víctimas e impacto socioeconómico causado por las municiones en racimo”. La conclusión fue esperanzadora para las víctimas y sus comunidades y también lo fue la expresa referencia a la condena del uso por cualquier actor, fracasando así el intento de Australia, Canadá y el Reino Unido de debilitar el lenguaje.

Los compromisos fueron reafirmados en el Plan de Acción de Dubrovnik, en relación con la destrucción de stocks, la limpieza de territorios y la asistencia a las víctimas, ampliando su participación en las decisiones y fomentando la inclusión económica.

Durante la semana se anunciaron nuevos Estados parte de nuestra región. Colombia hizo su anuncio formal. Semanas atrás, la Campaña Colombiana Contra Minas y la Coalición Contra las Municiones en Racimo habían estado reunidas con el Presidente Santos, quien se comprometió personalmente a ratificar la Convención. Pero sin lugar a dudas, la gran sorpresa fue, tanto para gobiernos como para sociedad civil, el anuncio de Cuba sobre su pronto acceso a la Convención.

América Latina y el Caribe fueron muy activos durante la negociación de la Convención (2007-2008) en propuestas de defensa de los derechos humanos y en la promoción de los derechos de las víctimas.

América Central se ha declarado en el 2015 una subregión Libre de Municiones en Racimo. América del Sur es diferente, ya que Argentina, Brasil y Venezuela no han firmado siquiera la Convención. Argentina y Venezuela participaron activamente durante el proceso de negociación y adoptaron la Convención en Dublín durante la Conferencia diplomática de negociación, manifestando reservas. Hay que destacar, que Argentina siempre ha participado en calidad de observadora, de cada una de las reuniones de la Convención y se ha manifestado cercana a la misma.

Equipo de la CMC, la CCCM, Sehlac y sobrevivientes de Colombia, entre otros, en la Primera Conferencia de Revisión de la Convención sobre Municiones en Racimo (Dubrovnik, Croacia, septiembre 2015). Foto Sehlac
Equipo de la CMC, la CCCM, Sehlac y sobrevivientes de Colombia, entre otros, en la Primera Conferencia de Revisión de la Convención sobre Municiones en Racimo (Dubrovnik, Croacia, septiembre 2015). Foto Sehlac

Cuba nunca participó de la negociación que se dio (al igual que la de minas antipersonal) fuera del ámbito tradicional multilateral de negociación, que es Naciones Unidas. De todas formas siempre se había manifestado a favor de los objetivos de la Convención, como también apoyaba la Declaración de “Región Libre de Municiones en Racimo”.

El caso de Brasil es diferente, ya que produce municiones en racimo, por ello no participó de la negociación y no comulga con sus objetivos.

Las reservas manifestadas y reiteradas de Argentina y Venezuela sobre la interpretación de un artículo ambiguo de la Convención para no unirse a la misma son fundadas y refutables al mismo tiempo, ya que, en la mayoría de las convenciones y tratados, en virtud de la universalidad, se aceptan ciertas ambigüedades que luego se contrastan con interpretaciones nacionales que terminan creando jurisprudencia.

El artículo 21 de la Convención permite operaciones militares con Estados no parte de la Convención que podrían eventualmente utilizar municiones en racimo, pero aclara específicamente que un Estado parte, no está autorizado a ningún tipo de asistencia a ese Estado no parte con municiones en racimo. Este artículo, llamado Articulo OTAN, redactado por Australia a pedido de Estados Unidos en Dublín, ha generado muchas controversias e interpretaciones vía legislativa.

El trabajo de los Estados parte es no dejar librado este articulo a la interpretación de una posible asistencia. La sociedad civil también trabaja en los parlamentos donde ha sido objeto de debate la Convención. El embajador Rodolfo Benítez de Cuba, durante el Panel de Alto Nivel, expresó claramente la necesidad de discutir en profundidad, revisar e interpretar la Convención, de manera tal que se eliminen completamente las municiones en racimo que causan daños inaceptables a civiles.

La Declaración Política y el Plan de Acción de Dubrovnik serán la herramienta de trabajo para los Estados y la sociedad civil, reunida en la Coalición contra las Municiones en Racimo (CMC) para los próximos 5 años, allí se encuentran los compromisos de los Estados hacia un mundo libre de municiones en racimo.

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