Ago 19, 2015

Tratado de Comercio de Armas. Los retos hacia la Primera Conferencia de Estados Partes

Por Andrea Cuervo y Angélica Suárez

Después de cuatro comités preparatorios, dos conferencias de negociación, una ceremonia de firma y cuatro conferencias preparatorias, finalmente se llevará a cabo la Primera Conferencia de Estados Partes del Tratado sobre el Comercio de Armas en Cancún, México del 24 al 27 de Agosto del presente año en el cual estará presente la Campaña Colombiana Contra Minas (CCCM).

130 Estados firmantes o ratificantes, más de mil personas confirmadas y los representantes de la sociedad civil de todo el globo se reunirán y abordarán las cuestiones que faltan por definir para poder obtener que el Tratado sea implementado de manera eficaz y eficiente. Aunque el tratado haya entrado en vigor el pasado 24 de Diciembre y ha sido ratificado por 72 Estados, éste aun cuenta con brechas esperando a ser resueltas de una manera unánime.

En la última conferencia preparatoria para la primera conferencia de Estados parte del Tratado que se llevó a cabo en Ginebra, no se resolvieron cuestiones que necesitaban obtener un acuerdo. Se espera que dentro del 24 y 27 de Agosto se pueda acordar una solución para las siguientes cuestiones que son fundamentales para que el Tratado pueda funcionar y ser implementado eficazmente en cada Estado.

Dentro de las cuestiones que aun necesitan ser resueltas son las reglas de procedimiento con referencia a la participación y presencia de la sociedad civil. La conferencia preparatoria terminó estipulando que solamente coaliciones y asociaciones podrían asistir a las conferencias de Estados parte, el resto de la sociedad civil solo podría asistir a reuniones plenarias. Sin embargo, es importante tener en mente que organizaciones no gubernamentales, sin ser parte de una coalición u asociación han apoyado y promovido el tratado y por consiguiente la distinción de organizaciones representando la sociedad civil no sería relevante ya que esta juega un rol tanto en el tratado como en su implementación. Por otro lado, es pertinente que las conferencias de Estados reciban a organizaciones representando la sociedad civil para poder demostrar la transparencia del tratado y también reconocer el rol que la sociedad civil juega en estas reuniones.

Aparte del discutible rol que la sociedad civil debería jugar dentro de las conferencias del Tratado, la otra cuestión que no ha sido resuelta es la financiación necesaria para poder asistir a los Estados que no se encuentran en la facilidad de impulsar e implementarlo. Sin embargo, el hecho de que exista una financiación obliga a tener un presupuesto definido y detallado, también este tema abrió espacio a la pregunta si es necesario tener un consenso por parte de todos los Estados al momento de hacer decisiones monetarias, al igual si los Estados deberían contribuir al valor recolectado por las Naciones Unidas.

El otro problema que se espera será resuelto dentro de la Primera Conferencia de Estados Partes (CSP) es la transparencia que los Estados deberían tener en sus reportes y si estos estarían disponibles para el público. El tratado actualmente no cuenta con un artículo exigente ante la transparecia de cada reporte.  Según el propósito del Tratado sobre el Comercio de Armas, los Estados se comprometen a una transparencia al presentar reportes. A partir de esto dependen factores como la confianza del tratado por parte de la sociedad civil, ya que es la transparencia el modo de valorar y asegurar la óptima implementación del tratado.  De la misma manera, el tratado tampoco cuenta obligaciones ni sanciones que el Estado tendría al no regirse a tal transparencia ni acoger su responsabilidad ante la comunidad de las naciones.

Al no tener unas reglas claras con sanciones o multas en caso que algún Estado parte infrinja los acuerdos estipulados por el Tratado éste perdería su fuerza como sistema de regulación. Es necesario tener las consecuencias de incumplimiento bien estipuladas y claras para tener estándares y una garantía de que cada Estado acoge su responsabilidad. Existe aún la falta de un texto reglamentario preciso y fuerte para así mismo exigir y esperar resultados que ayuden y protejan la humanidad.

Así mismo, es inconcluso la sede de la secretaria y todo lo referente a ésta. Según el texto, la Secretaria posee de un rol significante, ya que asistirá en la asesoría a los Estados para garantizar una implementación eficiente del Tratado, al mismo tiempo será el cuerpo que reciba y mande reportes o informes y quien organice conferencias. Al ser la Secretaria tan importante para la implementación del Tratado, es sorprendente que éste aún no tenga un país sede, ya que aún se tiene que decidir entre Austria, Suiza o Trinidad y Tobago, unas funciones más detalladas del cómo hará su labor, un presupuesto, ni tampoco personal. Esta cuestión en general fue opacada con el debate entre si la secretaria debería tener expertos de las Naciones Unidas especialistas de diferentes partes del mundo.

Por último y más importante, los debates dejan a un lado el propósito central del Tratado de Comercio de Armas, prevenir el sufrimiento humanitario debido a la violencia armada alimentada por la transferencia internacional de armas. Al percutir con los detalles y tener diferentes opiniones acerca de las cuestiones que aún falta por resolver, se abre la posibilidad de más debates y discusiones entre los Estados Partes que deberían ceder para poder obtener conclusiones y resoluciones ante un tratado que aspira y promete disminuir el sufrimiento humanitario.

Desde un punto unánime, es valioso tener en cuenta los comentarios y razones por las cuales Siria, Irán y Corea del Norte decidieron votar en contra del tratado o por qué otros 23 Estados decidieron abstenerse de votar. Al reconocer estas inconformidades es posible mejorar los aspectos que podrían afectar la implementación del Tratado. La mayoría de los delegados de los Estados explicaron su decisión en base a la falta de un texto con un lenguaje claro, fuerte y conciso donde no haya espacio para interpretaciones.  Estados como Corea del Norte e Irán también manifestaron su desacuerdo con el Tratado, basándose en la falta de estabilidad y balance entre el Estado Importador y Exportador. Esta inestabilidad se debe a que el Estado Exportador tiene la ventaja de decidir, bajos términos que no están estipulados dentro de la infraestructura del Tratado, si el Estado importador puede o no recibir armas. La falta de un lenguaje claro debilita el Tratado.

Se espera que los Estados Partes lleguen a conclusiones para poder seguir impulsando un tratado que unió la comunidad internacional para promover los derechos humanos y el respeto a estos. Con la primera conferencia de Estados Partes en Cancún (México) se abre la oportunidad para solucionar los percances que no dejan avanzar el proceso del Tratado y por consiguiente la oportunidad de tomar un paso adelante en contra de la violencia armada.

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