Jul 14, 2015

Naciones Unidas pide acabar con el bombardeo de pueblos y ciudades

Foto INEW

Un nuevo informe llama a la acción contra el uso de armas explosivas en áreas pobladas

Julio 2015.- El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, identificó una vez más el uso de armas explosivas en áreas pobladas como una amenaza clave para la protección de la población civil. En su último informe sobre la protección de civiles en conflictos armados, publicado a principios de mes, Ban urgió a trabajar a favor de un compromiso que abstenga a los Estados de “usar armas explosivas en amplias áreas alrededor de las zonas pobladas”.

En septiembre, Austria acogerá un encuentro en Viena para iniciar negociaciones respecto a este compromiso, con el objetivo de establecer estándares internacionales más fuertes. El secretario general llamó a los Estados a apoyar esta iniciativa. Desde 2009 ha planteado constantemente su preocupación por este problema humanitario y ha pedido a los Estados que pasen a la acción.

“Los Estados han de responder a este llamado a la acción mediante la adopción de un compromiso internacional que acabe con los bombardeos en áreas pobladas. Es el uso de armas explosivas en áreas pobladas lo que está matando a civiles en los conflictos de hoy en día. El bombardeo de pueblos y ciudades con estas armas que afectan amplias áreas deben acabar”, dijo Thomas Nash, coordinador de la Red Internacional contra las Armas Explosivas (Inew, por su sigla en inglés).

Ya hay precedentes de que las fuerzas militares han adoptado políticas que limitan el impacto de las armas explosivas sobre la población civil. Por ejemplo, en Afganistán la OTAN restringió el uso de ataques aéreos en varias directivas desde 2008 y estas políticas han ayudado a salvar la vida de civiles.

“Cuando las armase explosivas son lanzadas en áreas pobladas como aldeas, pueblos, ciudades y campos de refugiados, hay un cuadro persistente de daño a civiles”, dijo Roos Boer, de PAX. “Muerte, lesión y daños a casas e infraestructura pública son los resultados inmediatos y previsibles. Las consecuencias a largo plazo también son devastadoras: a los civiles se les niega el acceso a un resguardo, a la educación, a los cuidados de salud y a otra infraestructura vital, de  modo que son forzados a huir. Los remanentes explosivos y tóxicos que se dejan atrás son una barrera para el retorno seguro de la población e impiden que la gente pueda reconstruir sus vidas y medios de subsistencia”.

“La situación en Siria ofrece una ilustración llamativa de las consecuencias de las armas explosivas sobre la población civil”, dijo Alma Al-Osta, de Handicap International. “Cuando nosotros entrevistamos personas desplazadas internamente en Siria, el 60 % de aquellos que sufrieron nuevas lesiones a raíz de la crisis habían sido heridos con armas explosivas. La mayoría tenía lesiones muy graves: un cuarto de ellos habían sufrido amputaciones”.

Los efectos de las armas en zonas amplias tienen graves consecuencias para los civiles, particularmente cuando se usan en áreas pobladas. Armas que contienen una gran cantidad de explosivos, el lanzamiento de múltiples municiones o armas imprecisas también pueden tener efectos en un área amplia. Acabar con el uso de estas armas en áreas pobladas debería ser la tarea más urgente para los Estados concienciados sobre la protección de los civiles. Human Rights Watch ha descrito esto como el acto más significativo que los Estados podrían adoptar para proteger a la población civil que vive bajo un conflicto armado.

Más de 40 países han reconocido este serio problema humanitario. El representante especial de la ONU para los Niños y los Conflictos Armados, el coordinador de Asistencia en Emergencias de la ONU, el Comité Internacional de la Cruz Roja, organizaciones de la sociedad civil y, más recientemente, la Comisión de Derechos Humanos del Consejo de Investigación sobre Gaza han llamado a las partes en conflicto a tomar medidas que prevengan el daño a civiles por el uso de armas explosivas en áreas pobladas.

Los últimos datos de Action on Armed Violence, citados en el informe, registran al menos 41.847 personas muertas o heridas por armas explosivas en 2014. Afganistán, Iraq, Libia, Nigeria, Gaza, Ucrania, Siria y Yemen fueron destacados en el informe de Naciones Unidas como los peores lugares en 2014 por el impacto de las armas explosivas en los civiles.

“Nuestros datos han revelado, año tras año, que los civiles son los más afectados por los efectos de las armas explosivas en todo el mundo. Cuando se usaron armas explosivas en áreas pobladas en 2014, en el 92 % de los casos de afectación fueron civiles. El impacto sobre los civiles es devastador y los gobiernos tienen que pasar a la acción para reconducir este problema global”, dijo Rob Perkins, autor principal del informe de Action on Armed Violence.

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