Sep 10, 2015

“La presencia de submarinos nucleares en aguas del Pacífico expone a América Latina”

Héctor Guerra © ICAN
Héctor Guerra © ICAN

Entrevista a Héctor Guerra, experto en desarme y seguridad humana

Héctor Guerra ya es uno de los conocidos entre los asistentes latinoamericanos a los foros multilaterales sobre desarme y regulación de armas. Antiguo representante latinoamericano de la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN, por sus siglas en inglés), este experto mexicano centra ahora sus investigaciones en la seguridad humana en los océanos en relación con temas estratégicos, tales como las consecuencias humanitarias de las armas nucleares o la expansión naval de China. 70 años después de las bombas nucleares lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki (Japón), Guerra recuerda que la amenaza sigue presente en América Latina, pese a ser territorio declarado libre de estas armas, mediante la circulación de submarinos por aguas del Pacífico cargados con armamento.

Con él, nos adentramos en el contexto de los ensayos nucleares, realizados durante la segunda mitad del siglo XX, y sus consecuencias para las comunidades y el medioambiente en la actualidad.

¿Qué son los ensayos nucleares y qué objetivo persiguen?

Los ensayos nucleares son fundamentales para el desarrollo de la tecnología para las armas nucleares, sin ensayos nucleares es difícil conocer la capacidad o funcionalidad de estos diseños. Eso sucede en cualquier otro proceso tecnológico industrial, pero hay que considerar lo siguiente: que estos ensayos nucleares, que hasta la fecha van por encima de los 2.000, representan explosiones reales en situaciones supuestamente controladas. Pero la realidad que hemos visto en aquellas zonas aledañas donde se han llevado a cabo es que muchas comunidades han sido afectadas y los sistemas biológicos han sido realmente dañados. En términos simples, han esterilizado esas tierras y, de no haberlo hecho, los efectos de la radiación han provocado que la producción agrícola y pesquera genere un gran riesgo para las poblaciones que habitan allí.

Los más de 2.000 ensayos nucleares que se han llevado a cabo tuvieron lugar entre 1945 y 1998 por parte de nueve Estados, siendo Francia el último de ellos; aunque hay indicios de que Corea del Norte ha desarrollado pruebas nucleares posteriormente.

Ensayo nuclear estadounidense sobre el atolón Eniwetok (Islas Marshall), 1956
Ensayo nuclear estadounidense sobre el atolón Eniwetok (Islas Marshall), 1956 © ICAN

¿Qué mensaje transmite a la comunidad internacional que un país que realice un ensayo nuclear?

En el momento en el que un país realiza un primer ensayo se considera que tiene la capacidad de producir y potencialmente almacenar armas nucleares, por lo que entra al llamado club nuclear. Es importante pensar que la mayor relevancia estratégica de las armas nucleares es como arma política, un medio para anunciar una capacidad de base militar, pero que sobre todo se ha entendido como un mayor margen de maniobra en las relaciones internacionales.

Por lo tanto, los ensayos nucleares tienen una gran relevancia para aquellos países que las tienen y que si no las tienen, justifican su existencia en las relaciones internacionales. Como es el caso de los países que se encuentran bajo el paraguas nuclear, no tienen estas armas pero están con alianzas estratégicas, principalmente con Estados Unidos, para que en un momento dado este pueda utilizarlas en defensa de esos países. La mayoría son los que se encuentran en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), así como otros países en Asia oriental, Australia, etc.

Eso no significa que los denominados países bajo el paraguas nuclear tengan las armas. Esa no es la base de la relación, hay solamente seis excepciones del paraguas nuclear que tienen armas de Estados Unidos. Pero recordemos que este armamento se puede transportar por distintos medios, incluyendo misiles balísticos intercontinentales que pueden ser lanzados desde territorio de Estados Unidos o de Rusia, por ejemplo, o puede ser almacenado en submarinos, que desde cualquier parte del mundo pueden lanzar misiles contra distintos blancos, o también desde bombarderos estratégicos de largo alcance.

Regresando al tema de los ensayos nucleares, ¿qué es lo que sabemos actualmente sobre las consecuencias de estas pruebas?

Es poco realmente lo que se sabe en general porque los resultados y los estudios directos de las mismas se han convertido en secretos de Estado, en secretos militares que en muchos casos no se han hecho públicos. Cada vez hay más información, eso sí, pero todavía falta conocer más.

Menciono esto para entender mejor el fenómeno del riesgo que representan los ensayos nucleares y justamente para ver el potencial de destrucción que pueden tener las armas nucleares actualmente almacenadas por las nueve potencias. En ese sentido, han sido como una especie de ventana hacia los efectos de las armas nucleares y a partir de lo poco que tenemos, entendemos la gran devastación que pueden llevar a cabo a corto, mediano y largo plazo.

Esto se ha visto desde el primer ensayo nuclear, que se llevó a cabo en Estados Unidos el 16 de junio de 1945, casi dos meses antes del primer uso de las armas nucleares en Hiroshima y Nagasaki. Esa fue la primera vez que se hizo un ensayo nuclear como parte del Proyecto Manhattan de Estados Unidos, que en el marco de la Segunda Guerra Mundial se dirigió a la producción de las primeras armas nucleares.

Se han llevado a cabo más de 2.000 ensayos en tierra, ya sea en la superficie o de manera subterránea, en la estratósfera y en los océanos, tanto a nivel superficial como en los lechos oceánicos. Con el paso del tiempo se fueron eliminando ciertas variedades de ensayos nucleares, al punto que prácticamente todos los ensayos de los años 90 se realizaron de manera subterránea.

Ensayo nuclear estadounidense en Nevada, 1953 ©ICAN
Ensayo nuclear estadounidense en Nevada, 1953 © ICAN

¿Cuáles son los efectos de estas pruebas en función del medio en el que se realizan?

Se ha demostrado que aquellas explosiones nucleares que se llevan a cabo en la superficie terrestre generan un alto grado de contaminación porque lanzan al aire una enorme cantidad de toneladas de tierra y ceniza, producto de la detonación, que están contaminadas. Ese material se torna radioactivo y al elevarse, dependiendo de la capacidad explosiva del artefacto nuclear que se utilice, esta tierra contaminada va a llegar más alto en el aire, al punto que puede estar sujeta a corrientes de viento que lleven ese material contaminado más allá de la zona inmediata de la detonación y eso genera un gran riesgo. Esto se pudo ver cuando ocurrió el accidente en la planta nuclear en Chernóbil (Ucrania), ya que el material contaminado resultante de ese accidente llegó a amplias zonas del norte de Europa, producto de los sistemas de vientos de la zona en Ucrania. Esto fue a mediados de 1986 y fue una pequeña muestra de los efectos de la contaminación radioactiva, afectando a poblaciones más allá de las zonas aledañas.

Hay otras que se llevan a cabo a varios metros de altitud, esas pueden generar un mayor daño en la zona inmediata, pero una menor contaminación.

En aquellas que tengan lugar en los océanos, en el cuerpo acuático, puede haber una situación similar a los desarrollados en tierra, en términos de propagación de la contaminación, y esto es por las corrientes oceánicas, que pueden llevar el material radioactivo más allá de la zona inmediata. Un ejemplo es lo que sucedió con el accidente en la planta nuclear de Fukushima (Japón). Se ha detectado material radioactivo -aunque hasta ahora se reconoce que es inocuo, pero las investigaciones tendrán que seguir llevándose a cabo-, como consecuencia del accidente en 2011, que se ha extendido alrededor de la Cuenca del Pacífico. Esto lo menciono como un punto que debemos tener en cuenta sobre la capacidad de daño inmediato, a más largo plazo y en un espacio más amplio. Insisto, el tema de Fukushima y de Chernóbil no es lo mismo, pero podemos tomarlos como muestra.

La mayoría de ensayos nucleares se han realizado en los océanos y, en concreto, en el Océano Pacífico. ¿Qué consecuencias medioambientales y socioeconómicas puede haber si se siguen desarrollando este tipo de prácticas?

El 70 % de la superficie de la Tierra está cubierta por océanos. Hay cientos de millones de personas que viven en zonas litorales y que directa o indirectamente su supervivencia depende de las actividades en los océanos, ya sea por actividades extractivas, como la pesca, la minería y la actividad petrolera, o bien por el turismo o por el transporte marítimo.

Eso de entrada nos podría ayudar a entender por qué es importante tener una atención específica a las consecuencias humanitarias del uso de las armas nucleares o de explosiones nucleares en los océanos y las zonas costeras. Pero el tema de los océanos va más allá. Los océanos inciden en los sistemas biológicos y climáticos globales, entonces, aquello que suceda en los océanos definitivamente puede tener un efecto en zonas continentales. E incluso no solo por la cuestión ambiental directa, sino por el acceso a los productos procedentes de los océanos o productos que son transportados en los océanos.

Bomba atómica lanzada por EE.UU. sobre Nagasaki (Japón) el 9 de agosto de 1945
Bomba atómica lanzada por EE.UU. sobre Nagasaki (Japón) el 9 de agosto de 1945

¿Qué lecciones enseñan Hiroshima y Nagasaki en el marco de los ensayos nucleares?

Son las dos únicas ocasiones en las que se ha hecho uso de armas nucleares en zonas pobladas en el contexto de un conflicto armado. Pero bueno, claro está que cínicamente quienes las utilizaron por supuesto que aprovecharon o llevaron a cabo investigaciones para determinar cuál es el daño generado por las armas nucleares. Bastante información se obtuvo al respecto y hubo científicos, médicos, que a partir de allí reconocieron que había que hacer algo al respecto para poner estas armas bajo control, incluso llevarlas hasta su extinción.

Estas reacciones llevaron a reivindicaciones en el contexto de Naciones Unidas, a la creación de grupos de sociedad civil, a la generación de más investigación. Y producto de eso incluso son estas tres conferencias sobre las consecuencias humanitarias de las armas nucleares, que han tenido lugar en Noruega, México y Austria en los dos años anteriores.

Todo esto tiene origen en lo que pasó con aquel ensayo nuclear en junio de 1945 y, con mayor razón, con las explosiones en Hiroshima y Nagasaki. Ahora, los ensayos nucleares subsecuentes son los que nos ayudaron a ver el mayor alcance de este tipo de armamento. Con el paso del tiempo y mayor información se ven las consecuencias directas de estas armas, entonces obviamente que hay una mayor toma de conciencia sobre la necesidad de poner fin a las mismas, en tanto que armas de destrucción masiva que violan los principios básicos de conducción de las hostilidades, tal y como se establecen en el Derecho Internacional Humanitario (DIH).

¿Hay el caso de alguna población en el que se haya demostrado que un ensayo nuclear ha perjudicado directamente su vida y su entorno?

Sí, sí que lo hay y estamos hablando de las Islas Marshall. Los primeros ensayos nucleares fuera de América del Norte, donde se llevó a cabo el primer ensayo nuclear, se realizaron en el Pacífico Sur, en las Islas Marshall, desde 1946 y así por varios años, incluso la primera bomba de hidrógeno se puso a prueba allí mismo.

Este es un caso muy particular porque siempre se ha alegado que a la hora de llevar a cabo ensayos nucleares, estos se hacen de una forma controlada, obviamente con una inversión de millones de millones de dólares, indicando que hay un gran conocimiento de estos espacios, pero la evidencia ha demostrado que ha sido totalmente insuficiente y que los daños secundarios ahí están. En algunas de estas islas, islotes o atolones, donde se llevaron a cabo los ensayos, se indicó que no había riesgo de contaminación y, si bien las poblaciones locales, poblaciones polinesias de pescadores principalmente, fueron evacuadas, después de un tiempo mínimo regresaron a la zona afectada con garantías del Gobierno estadounidense de que no había ningún riesgo.

Pero los años demostraron que no es así, que todos los ciclos ecológicos, la cadena alimenticia local, no había elemento que no estuviera afectado y en la cima de esa cadena está la población local. Con el paso del tiempo, no muchos años, se vio que estas personas estaban desarrollando ciertos tipos de cáncer, que había problemas en los embarazos, en las condiciones de salud materno-infantil y eventualmente el Gobierno de Estados Unidos evacuó a esa población. Primero les empezaron a llevar alimentos que no fueran producidos allí para poder evitar una mayor contaminación, pero después tuvieron que evacuar esa zona, se demostró claramente que no había un verdadero control en las zonas donde se llevaron a cabo esos ensayos.

Ensayo nuclear estadounidense en el atolón Bikini (Islas Marshall), 1946 © ICAN
Ensayo nuclear estadounidense en el atolón Bikini (Islas Marshall), 1946 © ICAN

¿Concretamente cuáles fueron las poblaciones más afectadas de las Islas Marshall?

Principalmente hubo dos zonas afectadas por ensayos nucleares en las Islas Marshall. El atolón Bikini, donde se llevó a cabo la primera serie de ensayos nucleares tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, en 1946, por medio de la Operación Crossroads.  Posteriormente, en 1954, tuvo lugar el ensayo Castle Bravo, la detonación nuclear más potente realizada por Estados Unidos, que afectó por lluvia radioactiva a los residentes de los atolones Rongelap y Utirik, dada su evacuación tardía de la zona aledaña a la explosión y su retorno prematuro a la misma. También afectó a la tripulación del bote pesquero japonés Daigo Fukuryu Maru.

En el atolón Enewetak también se llevó a cabo la primera detonación termonuclear por medio de una bomba de fusión (o bomba de hidrógeno), conocida como Ivy Mike, en 1952.

En ambos casos se llevaron a cabo otros ensayos nucleares durante las décadas de 1940 y 1950.

¿Por qué el Océano Pacífico como escenario?

La zona donde se han llevado a cabo, estamos hablando principalmente de la región polinesia, contiene miles de islas agrupadas en archipiélagos. Muchas de estas islas son atolones, una especie de protuberancia en forma de cráter desde el lecho oceánico que ascienden hasta la superficie del mar y generan una cadena de islotes alrededor del mismo, dejando una laguna en el centro. En este espacio, y de manera subterránea, se llevaron a cabo los ensayos nucleares franceses, en la lógica de que este cuenco iba a contener cualquier posible radiación. Estudios subsecuentes demostraron que la estructura misma quedó tan dañada que había el riesgo de que se fisurara y dejara salir toda la contaminación producto de las explosiones nucleares “controladas”. Si eso llega a suceder los efectos de contaminación en la Cuenca del Océano Pacífico serían una auténtica catástrofe.

Además, el Pacífico, el mayor océano del mundo, está escasamente poblado, lejos de zonas densamente habitadas, lejos de Estados Unidos y Francia, que ha llevado a cabo estos ensayos nucleares en vestigios de sus posesiones coloniales. Tampoco hay un gran tránsito de rutas marítimas.

¿Pese a que hayan cesado en la realización de estas pruebas, existen riesgos de que se reanuden?

El riesgo siempre va a estar allí hasta que no haya una prohibición expresa de las armas nucleares, de su posesión, uso, ensayo y modernización. Siempre puede haber el riesgo de una reanudación de los ensayos nucleares. Ahora, en principio esto no debería de suceder porque existe el tratado que los prohíbe de manera completa, es el Tratado para la Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, que fue firmado en 1996. El problema es que todavía no ha entrado en vigor porque se requiere que haya una lista de países que deben haberlo ratificado.

Hay que agregar que los ensayos nucleares tal y como fueron vistos entre el 45 y el 98 han quedado un poco obsoletos, en la medida en la que hay simulacros en supercomputadoras, son ensayos virtuales. Salvo los de Corea del Norte, que no es un Estado parte del Tratado de No Proliferación, desde finales de los 90 no se han vuelto a producir ensayos nucleares.

Ahora, hay que entender una cosa, si bien el riesgo de que haya nuevos ensayos de acuerdo con la base jurídica actual que tenemos es prácticamente nula, obviamente no hay garantías hasta que no entre en vigor el tratado para la prohibición completa.

A Time-Lapse Map of Every Nuclear Explosion Since 1945 - by Isao Hashimoto
A Time-Lapse Map of Every Nuclear Explosion Since 1945 – by Isao Hashimoto

¿Cómo Latinoamérica, pese a ser territorio libre de estas armas, podría verse afectada?

El riesgo de explosiones nucleares existe todavía, el riesgo de las mismas está allí, pensemos tan solo en que hoy en día hay decenas de submarinos que tienen la capacidad de cargar misiles nucleares. Estos están circulando en todas las aguas del mundo y exponen al continente. Estos submarinos con capacidad de cargar armas nucleares tienen la capacidad de circular casi por tiempo indefinido, dado que son submarinos que circulan a partir del uso de energía nuclear. Entonces, muchos de los submarinos están constantemente patrullando todos los océanos del mundo, en especial el Océano Pacífico. En caso de un conflicto armado, estas naves son necesariamente blanco de un ataque y este ataque podría suceder a las puertas de América Latina, por supuesto. Y existe el riesgo de que sucedan accidentes, como ya se ha visto en algunos casos en el pasado, principalmente con submarinos nucleares rusos. La exposición a accidentes y explosiones nucleares está tan presente como siempre, aun cuando no exista una posibilidad directa de una secuencia de ensayos nucleares como se llevaron a cabo en el periodo anterior.

¿Quién dispone de este tipo de submarinos y cómo es su funcionamiento?

En el Océano Pacífico tenemos varias potencias que cuentan con estos submarinos. Estamos hablando de Rusia, China, Estados Unidos y, a partir de la presencia territorial poscolonial, de Reino Unido y Francia. Potencialmente hay dos países más con capacidad presente y futura de portar armas nucleares: Israel e India, respectivamente.

No obstante sólo aproximadamente 42 submarinos de los cinco primeros países tienen la capacidad de navegar globalmente, dado que cuentan con maquinas propulsadas por energía nuclear.

Al ser armas de tipo estratégico con capacidad de ataques sorpresivos o bien de respuesta inmediata a un ataque nuclear con armas de destrucción masiva, es imposible determinar cuáles son sus rutas, más allá de las aguas inmediatas a sus bases. Cada uno de estos submarinos tiene la capacidad de cargar un promedio de 16 misiles balísticos, cada uno de los cuales pueda portar varias ojivas nucleares (un misil, varios objetivos). Cada una de estas ojivas tiene una capacidad de destrucción decenas de veces mayor que Little Boy o Fat Man, las bombas nucleares utilizadas en Hiroshima y Nagasaki, respectivamente.

El potencial de que uno de estos submarinos sufra un accidente al portar su armamento nuclear fue ejemplificado en el 2000, con el caso del submarino ruso K-141 Kursk. Dado el potencial de daño que cada uno de estos submarinos tiene, las Armadas del mundo han desarrollado amplios y sofisticados sistemas para su caza y destrucción en sus bases o en cualquier parte del mundo.

Si pensamos que en el Océano Pacífico están presentes los submarinos con armas nucleares de Rusia, Estados Unidos, China, Reino Unido y Francia, y que potencialmente pueden circular por mares cercanos a América Latina, los ataques con armas nucleares de estos navíos, o los ataques contra los mismos, podrían ocurrir ahí, exponiendo rutas comerciales (Canal de Panamá), reservas ambientales (Parque Nacional Manuel Antonio, Islas Galápagos, etc.), actividad turística (Puerto Vallarta, Viña del Mar, etc.), o bien actividades pesqueras (arenque, salmón, sardinas, etc).

Setuko Thurlow y Karipbek Kuyukov, sobrevivientes de Hiroshima y de los ensayos nucleares en Semipalatinsk (centro de pruebas de la antigua URSS) , respectivamente © ICAN
Setuko Thurlow y Karipbek Kuyukov, sobrevivientes de Hiroshima y de los ensayos nucleares en Semipalatinsk (centro de pruebas de la antigua URSS), respectivamente © ICAN
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