Aug 13, 2015

“Hiroshima y Nagasaki son el mejor ejemplo de cómo la línea que divide civiles y militares desaparece totalmente”

IMG_4295

Entrevista a Óscar Palma, director del Observatorio de Drogas Ilícitas y Armas de la Universidad del Rosario (Colombia)

Tras una visita reciente a Hiroshima (Japón), Óscar Palma explica que el mensaje de su gente es claro: “Que esto no vuelva a suceder jamás”. Y para ello, el domo, un edificio con una gran cúpula que otrora funcionó como centro de exhibiciones, se erige en la ciudad tal y como quedó tras la fatídica explosión del 6 de agosto de 1945. Hoy, es reconocido como Patrimonio Mundial de la UNESCO y forma parte del Memorial de la Paz de la ciudad.

Actualmente, la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN, por sus siglas en inglés) calcula que hay alrededor de 17.000 de estas armas en todo el mundo en manos de Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido, Israel, Irán y Corea del Norte; 2.000 de las cuales se encuentran en estado de alerta.

Analista de Inteligencia Externa del Comando General de las Fuerzas Militares de Colombia y especialista en Relaciones Internacionales, Palma dedicó su tesis a la emergencia de nuevos Estados nucleares. Con él, analizamos la coyuntura internacional que propiciaron los episodios de Hiroshima y Nagasaki y hacia dónde apunta el escenario actual.

¿Cuáles fueron los antecedentes que llevaron a la carrera armamentística nuclear antes de Hiroshima y Nagasaki?

Durante la Segunda Guerra Mundial y un poco antes, Estados Unidos ya venía experimentando con el Proyecto Manhattan la posibilidad de crear un arma que tuviera una capacidad de destrucción sumamente grande. Robert Oppenheimer, con otra serie de científicos, comenzaron a investigar sobre esta materia. Desarrollaron unas capacidades básicas de lo que sería una primera arma nuclear e hicieron un ensayo en Estados Unidos. Allí se dan cuenta que han construido un arma de destrucción incomparable a lo visto hasta ese momento en la historia y la Segunda Guerra Mundial era un escenario ideal para ponerla en práctica y ver qué consecuencias podía tener en un escenario estratégico.

La guerra en Europa termina un poco antes, Alemania se rinde el 8 de mayo de 1945, tras firma la capitulación de Berlín. Sin embargo, el teatro de guerra en el Pacifico sigue existiendo y Japón no da su brazo a torcer. Estados Unidos tenia ese arma y ahí empieza todo un debate en el Gobierno estadounidense del presidente Harry S. Truman. Se le hacen varias advertencias a Japón que no atiende y Estados Unidos decide detonar la bomba sobre Hiroshima. Tres días después activa otra sobre Nagasaki y el Imperio de Japón decide rendirse.

¿Por qué Hiroshima? Hiroshima es una ciudad portuaria donde había unas unidades militares interesantes y donde entraban ciertos materiales que eran importantes para la guerra. Se trataba de una ciudad que tiene unos objetivos estratégicos, una ciudad relativamente industrializada, por lo que es un ataque a la capacidad industrial de Japón. Además, no es una ciudad del tamaño de Tokio -no quieren causar tal número de muertos ni destruir la capital-, pero es una ciudad con un volumen de población que hace que se genere cierta reflexión en el país.

IMG_4291

Ya antes de la Segunda Guerra Mundial, los Estados empiezan a realizar ataques sobre la población civil con el objetivo de mermar el ánimo del enemigo y destruir la retaguardia. ¿Cuál fue exactamente la estrategia y, en este contexto, cómo se vive lo sucedido en Hiroshima y Nagasaki?

En el derecho de la guerra -y estamos hablando incluso de mucho antes del siglo XVIII, durante las guerras napoleónicas- la idea siempre era dejar al civil fuera del conflicto. Para eso se crearon unos ejércitos organizados que eran los que deberían hacer la guerra contra los ejércitos del enemigo, siempre garantizando la seguridad de la población civil. Después viene el desarrollo del Derecho Internacional Humanitario y el Derecho de la Guerra, que son unas normas muy claras que le dicen a uno qué puede y qué no puede hacer: las escuelas, los acueductos, etc. no deben ser tocados.

Pero esto va a comenzar a cambiar con la industrialización y la masificación de la guerra años antes de la Primera Guerra Mundial; desde la locomotora hasta los enlatados, todo esto va a cambiar la forma en la que se hace la guerra. Se vuelve algo que incorpora a toda una nación. Si la gente no está en el frente de combate, igual desde las ciudades, las fábricas, las industrias está concentrada en hacer armas, balas; las mujeres están dedicadas a tejer uniformes, digamos que es una forma de incorporar al civil a la guerra como tal.

Antes de la Segunda Guerra Mundial, estratégicamente ya comenzamos a ver ataques directos a la población y es por ese valor estratégico de mermar la moral de la nación. Se logró el efecto contrario, por cierto, la gente más bien se enardecía en su nacionalismo. En términos de ataques, antes y durante la Segunda Guerra Mundial se dan los bombardeos en Londres y otras ciudades del Reino Unido, Alemania, Gernika (España); es decir, hay toda una serie de eventos en los que ya la población civil está siendo víctima directa de esto. Con Hiroshima y Nagasaki esto se magnifica totalmente. Hiroshima y Nagasaki son el mejor ejemplo de cómo esa línea que divide a los militares y los civiles desaparece totalmente, con intereses estratégicos, intereses de doblegar al enemigo.

¿Cuál es el mensaje que Estados Unidos transmite a la comunidad internacional, al ganar la guerra contra Japón con armas nucleares?

El mensaje es, y los demás países lo van a entender así, que esta es la herramienta máxima de la guerra; si usted quiere ser poderoso y estar a la par con el hegemónico, tiene que tener armas nucleares. Esto nos va a llevar a toda la proliferación que vamos a ver de aquí en adelante en la Guerra Fría, cuando empieza este sistema de tensiones entre Estados Unidos y la Unión Soviética. El hecho de que Estados Unidos tenga armas nucleares pone a la Unión Soviética en desventaja porque si el enemigo tiene esa capacidad obliga al otro a recurrir también a arsenales nucleares; es la única forma de que estén en competencia estratégica los dos y eso es lo que lleva a que la Unión Soviética construya su programa nuclear.

Una vez en esa dinámica empiezan a sumarse mas países: Francia, Reino Unido, China, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte.

El mensaje es ese: “Si usted quiere ser un país poderoso, si usted quiere tener la posibilidad de que en el evento de una guerra usted sea victorioso, si quiere garantizar su seguridad, tenga armas nucleares”. Y ahí ya entramos al tema de la disuasión: el objetivo del arma nuclear no es utilizarla, sino en términos estratégicos demostrarle a los demás que hay una capacidad de respuesta demasiado grande para que el enemigo dude en atacar. A eso se le llama destrucción mutua asegurada y es por eso que durante la Guerra Fría, Estados Unidos y la Unión Soviética no se arriesgaron a atacar al otro, porque la capacidad de respuesta es tan grande que en el evento de una guerra se destruirían los dos.

Miren que el episodio de Hiroshima y Nagasaki, donde vemos el fenómeno terriblemente desastroso de la utilización de un arma nuclear en escenarios de guerra, ha sido único y ojalá no haya otro.

IMG_4299

¿Ese argumento de disuasión es real o pone en peligro a la población civil que no está inmersa en el conflicto?

Sobre esto hay diferentes posiciones. Hay quienes dicen, incluso, que las armas nucleares hacen más seguro al mundo porque en este sistema donde todos tenemos armas nucleares, ninguno se ataca por el miedo de que la cosa termine en un intercambio nuclear. Pero hay quienes critican esa posición y dicen que es un sistema muy peligroso porque en cualquier momento puede existir un error, por ejemplo, un radar que le mande un mensaje incorrecto a una persona o a una unidad y crea que haya un ataque nuclear y eso nos lleve a una serie de reacciones. Y ahí es donde hay otra consideración, en últimas está la población civil. Cuando vimos Hiroshima y Nagasaki, los damnificados fueron los pobladores de Hiroshima y Nagasaki, es decir, el Gobierno de Japón, la elite del país, las fuerzas militares siguieron funcionando. Otro riesgo es que las armas las adquiera algún actor armado no estatal que tenga intereses particulares y, en ese sentido,  se hace mucha referencia a las organizaciones terroristas como Al Qaeda.

Por eso hay mucha oposición a esa idea de la disuasión, a esa idea de un mundo estable a través de Estados que, sencillamente, se disuaden unos a otros porque tienen una capacidad de destrucción frente a los demás. Y, en ese sentido, el mensaje de los pobladores de Hiroshima y Nagasaki es claro: “nosotros no queremos que esto vuelva a pasar”. Y es que a nivel humano es una catástrofe incomparable.

¿Cómo ha evolucionado la carrera armamentística 70 años después del estallido de las bombas y en qué punto nos encontramos actualmente?

Digamos que la proliferación hace que varios países se incorporen al “club nuclear”. Están los cinco países miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas: Estados Unidos, Rusia, Francia, Reino Unido  y China. Después India y Pakistán se incorporan también al club nuclear y lo hacen porque tienen unos conflictos territoriales. Después va a aparecer Israel, que no es miembro del Tratado de No Proliferación y tiene armas nucleares que no ha declarado públicamente; e Irán y Corea del Norte, que son los casos actuales más discutidos.

Corea del Norte ha realizado tres pruebas nucleares. China las registró en sus sismógrafos y pudo ver que el país tiene cabezas nucleares. No tiene aún la capacidad de misiles para enviarlos a otros puntos del mundo, es decir, no tiene la capacidad de atacar a Estados Unidos, pero sí a sus vecinos como Corea del Sur o Japón.

En resumen, Corea del Norte está construyendo esa capacidad nuclear, lo de Irán es dudoso y los demás países están concentrados en ciertos esfuerzos de desarme. Estados Unidos y Rusia tienen una serie de tratados que vienen desde la Guerra Fría para reducir el número de cabezas nucleares. Estos países llegaron a unas cantidades absurdas de misiles y de cabezas nucleares durante ese periodo. Si uno mira las estadísticas llegaron a 15.000 cabezas nucleares, 12.000 cabezas nucleares, con esto uno destruye Europa.

El último esfuerzo, la última idea es llegar a 1.500 – 1.700 cabezas nucleares. En este momento Rusia y Estados Unidos tienen alrededor de 3.000 a 4.000 cabezas nucleares cada uno.

Otros países han expresado cierto interés en remover algunas cabezas, como el Reino Unido, que ha discutido durante varios años su Programa Trident, basado en submarinos, por cuestiones de presupuesto a raíz de la crisis económica.

IMG_4302

Pero hay algo que es muy importante y es la reducción cuantitativa de arsenales, pero una mejora cualitativa.

El hecho de que tengan menos cabezas nucleares no quiere decir que estén abandonando su idea de tener un programa de disuasión nuclear. Están mejorando técnicamente, podrían construir armas más precisas, de menor destrucción para ser usadas en el campo de batalla. Y esto es importante porque muchas veces se discute lo que nosotros comúnmente conocemos como proliferación horizontal, que es pasar de país a país armas nucleares; pero no vemos mucho la proliferación vertical, que es cómo se mejoran los arsenales dentro de cada uno de los países. Y eso también es un punto importante, ya que genera preocupaciones porque si Estados Unidos tiene mejores armas, de cierta forma Corea del Norte se ve obligado a perfeccionar sus arsenales nucleares y esas cadenas de proliferación pueden seguir por medio de este perfeccionamiento de arsenales.

¿Qué papel juega el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) en todo este contexto? ¿Es papel mojado o realmente puede ayudar a lograr un desarme total?

El TNP es el esfuerzo más grande de la comunidad internacional por frenar el problema de la difusión de las armas nucleares. Es técnico, por supuesto, y tiene dos cláusulas principales. Una: los Estados que tienen armas nucleares se comprometen a no seguir construyéndolas y a no pasarle la tecnología a otros Estados que no tienen la capacidad nuclear. Y, dos, los países que no tienen esa capacidad nuclear se comprometen a no adquirir armas nucleares. El tratado en su esencia es bueno, es una buena iniciativa, pero ahí viene la discusión: ¿hasta qué punto lo cumplen los Estados?

Irán es parte del TNP y estaba construyendo su programa nuclear, ellos dicen que “pacífico”. Algunas agencias de inteligencia del mundo, sobre todo los israelíes y los estadounidenses dicen: “ahí hay algo más, ahí hay una capacidad de construcción militar”. Bajo el tratado, la idea es que cualquier Estado puede construir su programa nuclear pacífico, eso es derecho de todos los Estados, pero tienen que aceptar unas inspecciones de la Agencia Internacional de Energía Atómica, que es la entidad máxima de las Naciones Unidas en el tema nuclear. Pero Irán no dejaba.

Entonces ahí está el punto de “ok tenemos el tratado”, pero ¿hasta qué punto realmente es útil si en los casos especiales donde los Estados quieren construir este tipo de tecnología no siguen el tratado al detalle? Entonces no estamos haciendo mucho.

Hay unas conferencias de revisión del TNP que se realizan cada 5 años (2005, 2010, 2015) y, por ejemplo, en la última conferencia no fue posible llegar a un documento final acordado por todo el mundo. Todavía persiste una especie de zona gris.

IMG_4304

¿Por qué se considera que Irán y Corea del Norte son los casos más discutidos a nivel diplomático?

El caso de Corea del Norte es mucho más claro que el de Irán. Corea del Norte está en una situación estratégica interesante. Ellos estaban en guerra con Corea del Sur y esa guerra nunca terminó oficialmente, es decir, hay un armisticio, cesaron las hostilidades, pero nunca hubo un tratado de paz, la guerra en términos prácticos sigue adelante. Entonces Corea del Norte siempre ha perseguido la construcción de una capacidad nuclear. Y, de cierta forma, hay elementos del sistema internacional que presionan a Corea del Norte a ir hacia esa tendencia. Piensen ustedes en algo tan sencillo como el discurso del presidente estadounidense George W. Bush del “Eje del Mal”. Dijo, hay tres países que son el eje del mal: Irán, Corea del Norte e Irak y, después de dar ese discurso, invade Irak. ¿Cuál es el mensaje que le está dando a Irán y a Corea del Norte? Ustedes podrían seguir.

Y ¿cómo hacen estos Estados para enfrentarse a la mayor potencia del mundo? La única forma es tener armas nucleares, entonces digamos que hay una lógica, pero por supuesto no es la única razón. Corea del Norte ha utilizado su programa nuclear como elemento de prestigio, es más bien una política interna de sus gobernantes para posicionarse como líderes.

El caso de Irán es un poco más complejo. Los iraníes dicen: “nosotros estamos construyendo una capacidad de energía nuclear pacífica, como la puede construir todo país en el mundo”, pero Israel, su vecino, se muestra muy preocupado porque el expresidente iraní Mahmud Ahmadineyad dijo una vez: “Israel no debe existir”.

Pero nunca se llegó a una evidencia de que el programa de Irán era militar, en últimas no hay información, pero uno mira el papel de Irán, en el marco del discurso de Bush del eje del mal  y “En qué momento se me viene Estados Unidos encima y cómo hago yo para defenderme? Armas nucleares”. Pero bueno ya tenemos el acuerdo y en el acuerdo se va a admitir la inspección completa de las instalaciones nucleares de Irán y eso serviría para garantizar que en efecto no existe un programa nuclear.

¿Qué significado tiene el acuerdo alcanzado entre Irán y Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia, China y Alemania?

El acuerdo con Irán es un primer paso, importante, para ayudar a disminuir las tensiones, pero el acuerdo no es la solución, es decir, tendríamos que mirar cómo se da la implementación del acuerdo. De cierta forma esto es un proceso técnico, pero también es un proceso político y es necesario generar la confianza para que Israel y la oposición en Estados Unidos, los republicanos, crean en él.

El acuerdo es muy claro: lo que se quiere es que Irán entregue capacidad de enriquecimiento.  En teoría va a haber un desmonte de muchas de las plantas nucleares y la entrega de una gran proporción del uranio que tiene para enriquecer a otros países, tal vez se había dicho que Rusia recibiría esto; a cambio del desmonte de las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos y la UE a causa este programa precisamente. Pero no es fácil con Israel, que considera que esto va a suponer la legitimación del régimen iraní para que en cualquier momento pasen de esa capacidad pacífica nuclear a una militar. Tendríamos que ver la implementación del proceso para ver si finalmente vamos hacia la distensión y la incorporación de Irán al sistema internacional como un Estado normal.

IMG_4300

Share on FacebookTweet about this on Twitter