Jul 29, 2015

El desafío humanitario en El Orejón: una mina antipersonal cada 135 m2

A la izquierda, con camisa roja, Félix Antonio Muñoz, conocido como Pastor Alape, de las FARC-EP; a la derecha, con camisa blanca y cachucha azul, el coronel Rafael Colón, director de la DAICMA, durante uno de los primeros encuentros en El Orejón para iniciar el proceso de desminado. Foto: FARC-EP
A la izquierda, con camisa roja, Félix Antonio Muñoz, conocido como Pastor Alape, de las FARC-EP; a la derecha, con camisa blanca y cachucha azul, el coronel Rafael Colón, director de la DAICMA, durante uno de los primeros encuentros en El Orejón para iniciar el proceso de desminado. Foto: FARC-EP

Las tareas de desminado humanitario avanzan por buen camino en la vereda El Orejón (municipio de Briceño, Antioquia) aunque, con ello, los desafíos para lograr una descontaminación de armas definitiva aumentan.

Así lo reconocieron las FARC y el Gobierno en un comunicado conjunto emitido el 28 de julio, en el que informaron que esta pequeña población elegida para el plan piloto de desminado está ubicada en una “zona altamente compleja por lo escarpado del terreno y el factor climático”.

“En un primer hallazgo se encontró que hay una mina cada 135 m2 y tres áreas peligrosas que suman 12 mil 500 m2, lo que se convierte en un gran desafío por el alto volumen de contaminación”, explicaron las partes en el comunicado.

Ante esta situación, y tras el socavo que supuso la muerte del soldado del Batallón de Desminado Humanitario (BIDES), Wilson de Jesús Martínez, durante las labores de despeje el pasado 14 de julio, destacaron que se han incluido “nuevas técnicas de descontaminación de explosivos”, entre ellas, una mayor presencia de caninos para la identificación de artefactos explosivos, una mayor remoción de tierra para cavar senderos con mayor profundidad y la promoción del desminado manual “con el propósito de facilitar el ingreso de un barreminas”.

“Pese a las dificultades, el proyecto avanza, ya están listos los caminos para que ingresen los barreminas, al igual que la marcación de varios sitios. En los próximos días empezará de nuevo la limpieza de artefactos explosivos con el propósito de descontaminar pequeños senderos”, se explica en el comunicado.

Asimismo, las FARC y el Gobierno manifestaron que la confianza entre los actores que participan de este proceso, incluida la organización Ayuda Popular Noruega, la comunidad y los desminadores, se afianza y avanza con nuevos proyectos.

Foto FARC-EP
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En ese sentido, destacaron la realización de un taller participativo con más de 70 miembros de la comunidad, en el que se priorizaron problemáticas y se definieron las líneas de acción en los sectores de desarrollo económico, salud, educación, deporte y gobernabilidad y participación ciudadana, para lo cual se crearon 8 proyectos.

Entre ellos, destacan la construcción de una escuela, la creación de granjas integrales sostenibles, la opción de desarrollar telemedicina, la creación de talleres deportivos y lúdicos, el fortalecimiento de la participación ciudadana y la formación de técnicos en salud pública.

En declaraciones posteriores, el jefe negociador del Gobierno Humberto de la Calle, reconoció la trayectoria y valentía del soldado Martínez y agradeció la colaboración de las organizaciones y autoridades que participan del proceso.

“Sabemos que es un programa piloto. Sabemos que vendrán otros. Pero también sabemos que el desafío es enorme. Que necesitamos terminar este conflicto para emprender una tarea de desminado que tendrá una envergadura monumental. Como monumental es el sufrimiento de tantos colombianos. La experiencia de El Orejón debe llevar a las ciudades, a todos los rincones, el mensaje pavoroso de una tragedia humanitaria sin precedentes. A veces nos preocupa que tantos colombianos en el ajetreo de la vida urbana olviden el sufrimiento de sus compatriotas en la Colombia profunda”, expresó De la Calle.

Foto FARC-EP
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Por su parte, las FARC también lamentaron la muerte del soldado y los daños auditivos causados a otros dos compañeros de él tras el accidente, pero resaltaron su voluntad de continuar con una experiencia piloto que lleve a la comunidad programas de redención social.

“Quisiéramos convertir el experimento que tiene lugar en El Orejón en un plan piloto que señalice el camino para la atención por parte del Estado de comunidades sumidas en el abandono, olvidadas de los programas sociales”, expresaron en un documento difundido a través de su página web.

Para la CCCM esto demuestra que persistir a través de los años en la construcción de un acuerdo especial sobre minas es un camino para la construcción de paz. Por esta razón, invoca al Gobierno y a las FARC a ampliar el número de proyectos pilotos, teniendo en cuenta los 57 lugares propuestos por las víctimas en La Habana, entre los cuales se encuentra El Orejón.

En igual sentido, desea resaltar el rol de la comunidad y de las autoridades locales, ya que sin su aporte, la construcción de un proceso de este tipo no sería posible.

Y, por último, convocando a la sociedad en general para que aprecie la dimensión de este tipo de acciones conjuntas para la vida, que reiteran el camino de reconciliación y trabajo conjunto para construir la paz duradera que todos nos merecemos.

Foto FARC-EP
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