May 22, 2015

Ingrid, la realidad de un Cauca que clama ser incluido en el plan de desminado

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La muerte de la pequeña Ingrid, de nueve años, al activar una mina antipersonal el pasado 20 de mayo en zona rural de la vereda de Aguaclara (municipio de Buenos Aires, Cauca), en un accidente que causó heridas graves a otros tres menores de edad cuando regresaban de la escuela, ha reiterado la necesidad imperativa de ampliar el plan piloto de desminado a aquellos municipios en situación de emergencia por la presencia de estos artefactos.

Buenos Aires es un municipio vecino a Suárez (Cauca, suroccidente del país), donde hoy fue localizado otro artefacto explosivo en las cercanías de la Institución Educativa Agroambiental de la vereda también denominada Aguaclara.

“Es muy grave el asunto porque parece que convirtieran a las escuelas en campos minados. Esta situación nos preocupa mucho porque lastimosamente la decisión de los negociadores en La Habana es priorizar únicamente Antioquia y Meta en su propuesta piloto”, declaró Paulo José Lasso, coordinador de la Campaña Colombiana Contra Minas en el Cauca.

“Por ello hacemos la invitación para que el departamento del Cauca también sea priorizado en el desminado humanitario porque la situación es muy grave y se esta exponiendo a las escuelas, algo que no podemos permitir”, agregó.

La pequeña Ingrid regresaba de la escuela hacia su casa cuando activó el artefacto que le causó heridas mortales, una realidad que pone de manifiesto el riesgo al que están expuestos los más pequeños. En el mismo accidente, tres menores más resultaron heridos, mientras que dos semanas antes en el municipio de Montañita (Caquetá) dos niñas y su madre sufrieron importantes lesiones a consecuencia de la explosión de una mina antipersonal.

Colombia es el segundo país con el mayor número de víctimas de minas antipersonal menores de edad, después de Afganistán.

Según cifras del Sistema de Gestión de Información sobre Actividades relativas a Minas Antipersonal de la Presidencia de la República, desde 1990 hasta la fecha se han registrado 11.120 víctimas por estos artefactos explosivos. De estos 1.123 son niños, niñas y adolescentes, de los cuales 893 resultaron heridos y 240 fallecieron.

“No podemos poner en riesgo el futuro de nuestro país con acciones bélicas, las escuelas deben ser escenarios de paz y de protección de los niños y no trincheras para la guerra”, expresó Lasso.

Los familiares de los tres menores heridos, quienes fueron trasladados a un hospital de Popayán, la capital departamental, están siendo atendidos por la Cruz Roja Colombiana y la Campaña Colombiana Contra Minas (CCCM) con asistencia humanitaria complementaria.

Este tipo de accidentes demuestran una vez más la necesidad de ampliar el plan piloto de desminado acordado entre el Gobierno colombiano y las FARC y atender los 57 puntos prioritarios para el desminado humanitario, propuestos por la CCCM en la mesa de negociaciones de La Habana.

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